5.12.08

EL ESQUELETO DEL CABALLO


Cada vez que viajaba a Pichilemu era parte de la atracciòn. Al final del bosque del Nino, mi abuelo, siempre estuvo tirado el esqueleto de un caballo. Parte de nuestro "reencuentro" con ese lugar siempre fuè el recorrer el bosque con la tìa Marta. Era genial ver que estaban las mismas cosas, los pinos, los cipreses, la quebrada, y resultaba emocionante llegar al final y comprobar que ahì se encontraba, intacto el esqueleto de un caballo. Nunca supe su origen, a quièn le perteneciò, por què llegò allì. Podrìa decir que lo consideraba hasta emblemàtico. Tenìa yo sòlo 7 u 8 años cuando mi tìa nos llevaba a mì y a mis hermanos a verlo. Y nosotros corrìamos a acercarnos a èl como si se tratase de una mascota que nos saludaba cada verano. Quizàs hasta cariño le tenìamos.Pasò el tiempo, crecì, y èl...seguìa ahì. En el mismo lugar, como sacàndome pica:"tù te estàs haciendo mayor y yo sigo igual". El Nino, empezò a vender el bosque, dividido en parcelas. Primer indicio de que ya no serìa igual. Luego ocurriò lo inevitable: la ley de la vida actuò y mi abuelo partiò. Aùn me resulta incòmodo y extraño volver y ver que ese hermoso terreno està ahora convertido en villas, o poblaciones. Hasta una iglesia evangèlica existe ahì ahora. En fin. Hace algunos años, ya casada, recorrì nuevamente el bosque, o mejor dicho la parte que aùn pertenece al bosque original y por ende a mi familia. Fuì hasta el final, pero el esqueleto ya no estaba. No sabrìa describir bien lo que sentì, pero pienso que una parte muy grande de mì tambièn se fuè con ese esqueleto. Marcò un cambio. Fuè una pseudo sutil manera de decirme que ya las cosas no eran como antes. Pero anoche lo vì. Una vez màs lo vì, en el mismo lugar, tirado y descansando, disfrutando del aire de la costa. Dirìa que hasta me guiñò un ojo. La ùnica diferencia fuè que esta vez fuè en un sueño. La ventaja: no hubo necesidad de pagar un pasaje en bus o de ir en auto, lo que me da la esperanza de que con suerte podrè volver a verlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sorry, lo encontré macabro... brrrrr!

Anónimo dijo...

¡¡me gustò,mucho la historia del caballo,a paso que iba leyendo yo tambièn retrocedì ala niñez¡¡todos en alguna ocasiòn hemos visto un esqueleto,¡¡muy interesante y emocionante esta historia!!un beso desde valencia españa

Tìa Amparo y tìo Pedro