Nuevamente Junio, nuevamente el Día del Padre a punto de celebrarse. Mañana mis hijos celebrarán a su padre, mi marido. Y sé que será un lindo y gran día.
El dolor, sin embargo, que yo tengo me acompañará hasta el últimos de mis días. Esta celebración me recuerda que yo no tengo a mi papá junto a mi. Que no tengo a quién saludar. El dolor es profundo, constante y vivo. Pero más allá de dolerme también sé que él no está aquí conmigo. AQUÍ conmigo. En otro lado sí. Y algún día cuando y parta lo volveré a ver, y a abrazar y a compartir un vaso de vino, una cerveza, un asado con él. Me va a volver a retar por algo que yo haya dicho o hecho. Me comentará que vió cómo decoré mi casa para tal o cual fecha y me dirá que le gustó un determinado detalle. Me criticará tal vez uno que otro paso al bailar la cueca. Me hablará sobre un partido de fútbol que vimos, él allá y yo acá, sobre algún candidato presidencial que nos habrá hecho reir, en fin...como siempre fue. Como ya no es. Y como será...al otro lado.Feliz Día Jano, padre de mis hijos que te adoran.
Feliz Día papá...que no te puedo abrazar, pero que lo haré algún día.
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